Dos noticias: una mala, otra… peor

 

Por Germán M. González

La anunciada unificación de la moneda ocurrirá este año, posterior al “retiro” de Raúl Castro y promoción de Cucharita III (1). Sin embargo los cubanos desconocen -no leen el programa partidario (2)– que aparejado ocurrirá una devaluación de la sobrevalorada moneda nacional (Peso convertible=USD para entidades estatales y veinticinco=uno para la población).

Con un gobierno de control absoluto esa desvalorización puede ocurrir con la variación de la tasa de cambio y/o con el incremento de los precios gracias al monopolio gubernamental del comercio nacional e internacional. De ambas maneras significará ajustar más el ya ceñido cinturón de los cubanos de adentro y de abajo.

La otra noticia está oculta bajo el estricto secretismo que rodea a los Castro. Se trata de la deuda externa, a la cual solo se refirió Fidel Castro en 1986 durante su campaña que no fue tan solidaria como quiso hacer creer pues ya debía a países capitalistas más de seis mil millones de dólares (3), algo que no mencionó. El hermano sucesor en intervenciones durante eventos del partido&gobierno se ha referido al tema lamentando las dificultades que origina y admitiendo tácitamente que “pagamos y no se come o se come y no se paga”, obviamente solo es válido para los cubanos de adentro y de abajo.

La composición de la deuda es compleja, hay créditos en diferentes modalidades y vencimientos, algunos a muy corto plazo con proveedores de más del 85% del bajísimo consumo popular; ocasionalmente las entidades pagaron en pesos convertibles al Banco Central y éste no pagó la divisa al acreedor, en  fin, el tema es complicado hasta en su cálculo, que va de más de 35 mil millones USD hasta 70 mil millones, según se incluya o no China y Venezuela y otros factores.

Con cuentas nacionales tergiversadas (por ejemplo, calcular CUP=USD), es difícil saber el porcentaje del Producto Interno Bruto representado por la deuda, pero sabemos (3) que la balanza comercial muestra un déficit de casi ocho mil millones de dólares, solo nivelado por la renta de fuerza de trabajo, fundamentalmente médica y del turismo, en el extranjero y en Cuba respectivamente.

Con relación a esto último el grueso de los ingresos resulta incierto por la situación en Venezuela, ya se anunció (Granma, febrero 26 pasado) una fuerte reducción de instructores de deportes y es de esperar mayores reducciones, de personal, de pagos por éste o por ambas razones. La situación del mecenas no está para dádivas, bastante se exprimió.

Las negociaciones con los acreedores resultan en reestructuraciones eternizando el problema y condonaciones que en realidad son reconversiones, cediendo soberanía al admitir comisiones binacionales para aprobar inversiones y condicionando éstas a intereses de empresas del país acreedor (4).

Las ramas más productivas del País están administradas por entidades extranjeras (turismo, tabaco, níquel, aeropuertos, etc.). Ahí los cubanos sufren apartheid y exclusión, como la contratación de constructores foráneos en condiciones que los cubanos no logran desde hace sesenta años. Esto se agudizará con la “reconversión” de la deuda.

Total, otro apretón al cinto, los cubanos tienen talles resistentes.

  1. Así llamó el pueblo a los presidentes que “ejercieron” en los primeros 17 años, Manuel Urrutia y Osvaldo Dorticós, con al poder real (absoluto) en manos de Fidel Castro.
  2. “Conceptualización del modelo de desarrollo económico y social cubano de desarrollo socialista”, aprobado unánimemente en el último congreso del partido único, en la dócil asamblea nacional del poder popular y en reuniones de asistentes seleccionados, siempre con la omnipresencia del Gran Hermano.
  3. Anuario Estadístico de Cuba.
  4. Sitio web del gobierno y del banco español, por ejemplo.

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