¡Y dale con los plenos!

Por Germán M. González

Aparece nota en los medios del partido&gobierno en Cuba sobre el desarrollo del V pleno del comité central del partido&gobierno efectuado recientemente.

Para aquellos que no conocen las interioridades del partido&gobierno “pleno” es la reunión que se celebra entre congresos y se ordenan del 1º hasta cuando se celebre el próximo. En concreto, se han celebrado cinco desde el 19 de Abril del 2016 cuando terminó el VII congreso, igual ritmo que la asamblea nacional del poder popular que se reúne dos veces al año, excepcionalmente tres, y con el mismo propósito de aprobar –siempre de forma unánime- los documentos que se cocinan en las altas esferas donde realmente se decide la vida económico, político, social, cultural etc. del País.

En más de 40 años nunca se ha presentado una iniciativa legislativa en una sesión de la asamblea y sus diputados han aprobado unánimemente cuanto documento se les presente, algunos con marcas olímpicas del absurdo como la anterior ley de la vivienda o resultados pésimos de la marcha de la economía, por ejemplo.

El partido único, a la vez gobierno, se rige por el principio del “centralismo democrático” diseñado por V.I. Lenin expuesto en su obra ¿Qué hacer? Publicada en 1902 es en teoría la democracia interna del organismo político, pero tanto en la Unión Soviética, como en los países que copiaron el método (incluyendo a Cuba) ha resultado una autocracia dentro de los partidos, donde el autócrata de turno escoge a sus más cercanos colaboradores (politburó o buró político) y auxiliado por ellos designa al resto de la nomenklatura, élite partidista.

Al ser partido único, fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, sus dirigentes (integrantes de la nomenklatura designados) no son representantes de la membrecía ante el partido&gobierno, sino de éste ante aquella.

En la próxima sesión de la asamblea recientemente designada con la totalidad de sus diputados pertenecientes al partido único o a sus organizaciones satélites, escogidos por éstas y aprobados por el buró político, oído el parecer del Gran Hermano descrito por G. Orwell en su novela “1984”; presentados en listas cerradas a los “electores”, solo deberán alzar la mano diligentemente para aprobar todos los documentos ya “cocinados” y formalmente aprobados en el recién concluido pleno.

Entre los diputados muchísimos personeros ejercen cargos en el ejecutivo, en las burocracias estatales y partidistas y la cúpula militar (Ministerio del Interior incluido).

Ya todo está previsto: quién será “Cucharita III”, las atribuciones que se le dejarán, sus más cercanos colaboradores (hasta secretarios/as, jefes/as de despacho y choferes, oidores atentos del Gran Hermano) su programa de (des)gobierno, en fin, como dijera el Rey de Suecia a un periodista que le alcanzara el pañuelo caído:
−Gracias, es el único lugar donde puedo meter la nariz.

Con la notable diferencia de que Su Majestad se debe a funcionarios electos muy democráticamente y Cucharita III a designados y auto designados según su posición en la nomenklatura y hasta su pañuelo puede tener micrófonos.

Recuerden a Aldana, Robaina, Pérez Roque, Lage y tantos otros.
Hasta ahora los “presidentes” los gobiernos municipales y provinciales han jugado el rol de para-choque entre el partido –única autoridad real- y la población. Ahora habrá un para-choque nacional y el poder seguirá estando en manos de la cúpula partidista.

 

Pasemos a la tarea de buscar entre líneas algunas realidades dentro de la escueta nota donde se resumen ¡dos días! de muchas horas sesionando:

Se evaluaron las políticas implementadas, al respecto no se ofrecen datos, solo generalidades, lo que hace pensar en un nuevo rosario de propósitos incumplidos, increíblemente se plantea que “los primeros tres años se caracterizaron por un alto ritmo de implementación que se redujo luego por la complejidad de las medidas y a causa de errores de planificación de los procesos y de su control”. Lo cierto es que lentitud es un eufemismo para describir el ritmo de tales supuestas medidas.

No faltó el concebido “tablazo” a la comisión de implementación el cual recibió estoicamente, como siempre, Marino Murillo.

Tampoco las quejas sobre la situación económico-financiera pero sin explicar las causas de la misma, más de seis décadas de políticas -o falta de ellas- ruinosas se echan al olvido olímpicamente. Al quejarse de la “gran complejidad” del proceso admiten tácitamente que el sistema copiado de la Unión Soviética es como un carromato sin ruedas: al tratar de moverlo se desbarata, eso lo evidencia la experiencia sufrida en todos los lugares donde se implantó al intentar reformarlo.

A estas alturas ¡siete años! del VI congreso donde se aprobaron los lineamientos para el “perfeccionamiento del modelo económico y social cubano”, se anuncia que se han firmado las “normas jurídicas de mayor rango”.

Ahora faltan las instrumentaciones de los estamentos burocráticos que complican los trámites hasta el infinito impidiendo, si es que era el propósito, algún cambio.

Sin embargo el general primer secretario considera que “se ha trabajado duro y a pesar de errores e insuficiencias la situación es más favorable. No dijo para quien, pero obviamente no para los cubanos de abajo y de adentro que siguen “luchando” el día sin ver la luz al final del túnel, si este existe.

En el tema de la vivienda aparecen algunos datos, escalofriantes por cierto. Se admite que el 39% está en mal estado técnico (censo 2012), pero ese dato es anterior al paso de Sandy, Matthew e Irma, con sus desastrosas consecuencias. La primera secretaria del partido en Pinar del Río dijo en el último acto por el 26 de Julio que faltaban 12 mil viviendas por recuperar en esa provincia, los porcientos de recuperación en Santiago de Cuba son bajísimos (20%) según se informe a la última sesión de la asamblea nacional y el propio órgano oficial (25 de enero del 2018), consigna un número más tétrico: el 47% de las viviendas resultan inadecuadas, solo superado en América Latina por Brasil (64%) y lejísimo de Argentina (22%) y Chile (23%). Para colmo el ritmo de construcción de viviendas anuales desciende constantemente en los últimos diez años, de más de 50 mil en el 2007 hasta 22 mil en el 2016.

Y para los que se esperanzan con la anunciada reforma constitucional un cubo de agua congelada: ésta mantendrá la irrevocabilidad del carácter socialista del sistema y el papel dirigente del partido en la sociedad y el Estado; se harán los cambios para adecuarla a las transformaciones efectuadas, confesión de que lo que se ha estado modificando es inconstitucional, ni los copistas de la soviética la respetan.

Se mantendrán los mismos principios que no han tenido éxito en ningún lugar del mundo donde se implantaron y que tienen este País en plena descomposición social, con millones de cubanos emigrados y otros tantos aspirando a migrar, endeudado, descapitalizado, des-industrializado, con una agricultura del Medioevo y la mitad de las tierras agrícolas ociosas y cubiertas del espinoso marabú.

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One comment on “¡Y dale con los plenos!
  1. Y entonces! Qué vamos a hacer! Seguir aguantando cómo carneros?
    Ya es hora de tomar las calles y hacernos ver!

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