Por: MSc. Joanna Columbié Grave de Peralta
Después de un proceso investigativo que incluye pruebas periciales, documentales, testificales, todo está listo para que un juicio llegue su fin; pero no solo en el ámbito legislativo sucede así, hay procesos sociales a los que evidentemente les llega este momento.
No cabe dudas de que el desarrollo de los últimos acontecimientos en Latinoamérica, donde la derecha ha vuelto a tomar las riendas de la política deja muy mal parados a los gobiernos de izquierda que desde hace unos años juegan a gobernar a nuestros pueblos y ciertamente se apresuran estos a tomar medidas desesperadas como las anunciadas en los últimos días por Nicolás Maduro en las que incluiría un cambio en su gabinete de gobierno donde ya ha instado al Consejo de Ministros a que pongan sus cargos a la orden para hacer una renovación del gobierno, así como la toma de acciones que reforzarían, según su criterio, la posición de la llamada Revolución Bolivariana, haciendo un llamado a la revisión, la rectificación y el impulso.
Pero lo que parece olvidar el ya bastante impopular presidente de Venezuela es que lleva tiempo construir la confianza del pueblo en quienes le dirigen y no va a ser con acciones excesivas, absurdas e incoherentes que la va a recuperar, pues tomar decisiones trascendentales en momentos de crisis suele ser extremadamente peligroso y más cuando ya parece ser muy tarde para esta administración la búsqueda del diálogo y el debate con un pueblo que ya ha tomado sus propias decisiones.
Por otra parte deberíamos preguntarnos qué tan bueno puede ser para el pueblo de Cuba lo que está sucediendo en nuestra común área geográfica. A mi juicio, y sé que el de muchos, el cubano carece de una cultura política que le permita valorar los acontecimientos en su justa medida, de manera general no puede acceder a informaciones completas y por otra parte está acostumbrado a escuchar lo que otros dicen y darlo por cierto, la habilidad intelectual de valorar no está desarrollada en un pueblo que se considera a sí mismo, pues es lo que se le ha hecho creer, uno de los más cultos del mundo, pensar por sí mismos no es el “fuerte” de los cubanos, quizás la mayoría ni le haya dado importancia a los acontecimientos, muchos ni se habrán enterado y otros repetirán como papagayos la ya acostumbrada “cantaleta” de que eso ha sido otro golpe más del injerencismo estadounidense y de su plan para desestabilizar a la nación y derrocar a la Revolución chavista.
Sin embargo, a pesar de lo anterior, creo que es un buen momento para hacerles llegar nuestro mensaje a los cubanos de la isla, trasmitirle nuestras ideas y ser instrumentos de una apertura a la realidad continental, no para repetir esquemas sino para adecuar nuestro particular contexto a este momento de cambio, para hacer visibles los signos de los tiempos a un pueblo como el nuestro, que aun desde su silencio prorrumpe en un clamor que necesita ser canalizado y conducido por el mejor camino, que es indudablemente, la democracia en Cuba. El totalitarismo de izquierda está concluso para sentencia, solo falta que seamos capaces de dar el veredicto final y poner definitivamente bajo las rejas de la historia este triste dilema que nos ha tocado sobrellevar por más de 55 largos años, el tiempo no se hace esperar, nuestra Cuba también necesita cambiar.
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