Alexander OtaOla, antes y después de una visita esperada.

Alexander OtaOla en el panel en Madrid, Lázaro Mireles a la izquierda y el Dr. Guillermo Ponce, AfroHispano, a su derecha (parte de su equipo al fondo)

El influencer y activista político Alexander OtaOla ha sostenido un encuentro con la comunidad disidente cubana en España, durante una gira planificada por varios meses que ha recorrido los países con mayor afluencia de la comunidad cubana en Europa, su primera parada ha sido Madrid, a donde se han acercado miembros y representantes de organizaciones de toda España, y activistas de otros países como Alemania y  Suiza.

  Se han sostenido diversos debates sobre temas de interés para nuestro camino hacia la libertad, la necesidad de trabajar en sanciones desde las instituciones europeas, el contexto que sitúa a Díaz Canel y al Partido Comunista en contra del viejo Continente tras el apoyo del dictador cubano a sus aliados rusos, que son a su vez la principal amenaza de Europa y la necesidad urgente de situar a todos los espectros de la disidencia cubana y la política institucional europea en la lucha frontal por la salida del régimen con estas herramientas como arma fundamental.

  Nos han acompañado y sostenido un encuentro privado con el influencer representantes de partidos políticos, estuvieron por Vox la diputada de la Asamblea de Madrid Ana Cuartero y por el partido Ciudadanos Edmundo Bal, diputado y portavoz del Grupo Parlamentario en el Congreso de los Diputados, ambos han sostenido mensajes privados y trasladado a las directivas de los partidos las sugerencias del influencer para el trabajo por Cuba.

   También han estado Roberto San Martín, Sayde Chaling Chong, quién se presenta como independiente a las elecciones en Cataluña y de todas las presentaciones nos gustaría compartir la opinión del Dr. Ariel Ruiz Urquiola que trasmitimos a manera de importante conclusión y punto de reflexión con ustedes.

Parte de los invitados al cierre del encuentro

El dilema entre los cubanos de la diáspora, los cubanos que viven en el archipiélago cárcel, el desgobierno cubano, y los gobiernos democráticos del mundo occidental.

Dr. Ariel Ruiz Urquiola

Campesino

Cooperativa Antonio Maceo, Viñales, Cuba

17 de diciembre de 2022, Madrid, España

  La sociedad civil se reconoce cuando un grupo diverso de personas con categoría de ciudadanos y de forma colectiva, actúa para tomar decisiones en un ámbito público que concierne al individuo fuera de la estructura estatal, los partidos políticos, las empresas económicas y las instituciones religiosas. Por tanto, se identifica a una sociedad civil en toda expresión pública y genuina de un grupo de ciudadanos, autónoma e independiente del Estado, limitada en sí mismo por reglas autogeneradas para actuar con objetivos preestablecidos en cualquier esfera pública. Por lo que no se debe confundir sociedad civil con oposición política ni de carácter religioso.

  Aclarado el término de sociedad civil, no es dudoso comprender que toda autocracia tiene como objetivo esencial destruir a la sociedad civil preexistente y a cualquier intento de los ciudadanos por reconstituirse en la misma, para llegar a su meta (la autocracia) que no es más que concentrar todos los poderes en una persona, familia o casta, sin restricciones legales ni mecanismos de control popular (frecuentemente como dictadura). Vaya, en términos vernáculos, una especie de aceptación del robo de las riquezas de una nación desde las materias primas hasta los valores espirituales de sus ciudadanos, que han dejado de serlo para pasar al papel de esclavos.

  Sin lugar a dudas, la familia Castro Ruz destruyó a la sociedad civil cubana desde el mismo 1959, y todo intento en reorganizarse ha sido duramente castigado ya fuera con escarmientos públicos, empleando como medida de coacción el fusilamiento después de juicios sumarios a las víctimas por sublevarse contra el sistema dictatorial militar o por decidir emigrar ilegalmente en embarcaciones estatales hacia los EE.UU.; duras condenas y cuando más perpetuas, para quienes han disentido del sistema comunista, cumplidas en mazmorras donde imperan los castigos físicos y psíquicos a los reos, y de sus familiares, para sumirlos en un dolor destructivo de la identidad de la familia y en muchos casos al suicidio en la búsqueda de la justicia; o con el empleo directo de las fuerzas militares y paramilitares contra manifestantes que aclaman por meras libertades, para luego trascender a escarmientos públicos de los apresados incluso en sus casas de residencia después de finalizada la demostración cívica, mediante farsas judiciales sin ningún tipo de garantías ni derechos procesales.

  Sin embargo, como la dictadura militar de la autocracia Castro Ruz ha deformado el sistema de gobierno de una nación por seis décadas, han sido inevitables los esfuerzos de diversos sectores de la población cubana en reorganizarse como sociedad civil, y emerger en ciernes ya sea para constituir un proyecto de ley como reforma política de la nación mediante el proyecto Varela en 1998; como para asesorar legalmente a los ciudadanos y monitorear, reportar y denunciar las violaciones a los DD.HH. por Cubalex desde el 10 de diciembre de 2010; reconocer los derechos individuales a la libre expresión, asociación, y creación artística, y la difusión de la cultura cubana, por el movimiento San Isidro en contra del decreto ley 349 (que las coartaba de manera flagrante) en el 2018, y el acuartelamiento de 14 personas en la sede de este movimiento el 16 de noviembre de 2020; respetar los derechos de una minoría con orientación sexual diferente el 11 de mayo de 2019; manifestarse en contra de la sanción gubernamental del Decreto-Ley sobre bienestar animal por los “animalistas independientes” el 19 de febrero de 2021; así como para exigir literalmente y en masas, la libertad del país como ocurrió por el pueblo cubano el 11 de julio de 2021 y en múltiples eventos derivados a posteriori.

  Es muy importante aclarar que la mayoría de estos movimientos cívicos han tenido las dificultades de financiamiento propio y por ende insuficiente, quizá algún soporte económico de coterráneos en la diáspora para subsistir claramente y comunicarse a través de móviles. Es por eso que, estas expresiones de sociedad civil dentro de Cuba no se han podido acelerar en el tiempo ni expandir en sus contextos sociales hasta imponerse con sus demandas de justicia y libertad. No obstante, el desgobierno cubano ha infundido el mensaje subliminar en los medios de comunicación nacional, todos bajo su control, que tanto las manifestaciones del 11 de mayo de 2019 como la del 11 de julio de 2021 habían sido “alentadas y subvencionadas desde el exterior”. Así mismo, el Alto Representante de la Unión Europea para asuntos Exteriores y Política de Seguridad Josep Borrell Fontelles declaró falsamente, y en contubernio con el desgobierno cubano, ante los europarlamentarios que, las demandas de los manifestantes del 11 de julio en Cuba eran sobre las escaseces económicas de los ciudadanos de la nación producto del embargo económico y financiero de los EE.UU. al “gobierno”,  i.e. la dictadura militar de Cuba, prevaricando a sus eurodiputados al ocultar las cifras millonarias de comercialización entre ambos países que favorecen especialmente a Cuba en los rubros alimentario y de salud, con la única condición de comprar con liquidez en USD y no a base de créditos.

  Para què hablar de la complicidad del alto Comisionado de las Naciones Unidas para los DD.HH., y de otros sistemas de la ONU como la Organización Mundial de la Salud y sus dependencias, y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, con el desgobierno cubano y sus crímenes desde el propio 1959, cuando en pleno de la Asamblea Mundial de la ONU aplaudieron el discurso del carnicero de la Cabaña, Ernesto Guevara de la Serna, quien refirió el tenebroso mensaje “¿Fusilamientos? ¡Sí!, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. ¡Nuestra lucha es una lucha a muerte!”. Miles de cubanos, incluidos menores de edad, fueron sus presas en masas justo desde 1959 y también sus víctimas empleando las torturas médicas. Es cínico el acompañamiento cómplice de los sistemas de la ONU con la cleptocracia Castro Ruz, tratando de hacer ver ante los ojos del mundo intelectual del hemisferio occidental que Cuba comenzó a ser república, con respeto a los DD.HH. de sus ciudadanos a partir de la “robolución” cubana. ¿Por qué? Fue la mismísima ONU la que reconoció a la República de Cuba como el segundo país de Iberoamérica con el índice de analfabetismo más bajo en 1956, y en el 57 como mejor país de Iberoamérica en número de médicos per cápita, con el mayor porcentaje de viviendas electrificadas y con baños incluidos, y el segundo país de Iberoamérica con mayor consumo calórico per cápita diario.

  Curiosamente, determinados ególatras también surgidos en la falta de educación cívica impuesta por la familia Castro Ruz a la nación cubana, han identificado que una forma cómoda y elegante de modus vivendi es convertirse en una especie de mediadores (“zanjoneros” en buen cubano) entre la emergente sociedad civil cubana, con escasas articulaciones dentro del archipiélago cárcel como es natural, en medio de una dictadura militar comunista; el desgobierno cubano que, es decano en no sólo fracturar a una sociedad civil sino desaparecerla de hecho e ipso facto; y los gobiernos democráticos de América del Norte y de Europa fundamentalmente; para mediante el “diálogo” viabilizar un camino hacia la libertad de la nación cubana. Estos diálogos o sus intentos, da igual el modo subjetivo de interpretación, han tenido mayoritariamente efectos negativos para la sociedad civil cubana desde la profundización de sendas crisis alimentaria y médica originadas en 1992, justo cuando el desmoronamiento del bloque europeo de países con autocracias comunistas; más (masivas) detenciones arbitrarias, prisioneros políticos y de conciencia; generalización de la tortura dentro del sistema penitenciario de Cuba; y como consecuencia un Estado de terror, de hambruna y de epidemias evitables, que redundan en los síntomas de la pobreza extrema jamás vivida desde la declaración de independencia de la República de Cuba en 1902.

  Lamentablemente, parte de esos “dialogueros” se asocian a fuentes de financiamiento de los presuntos gobiernos democráticos que buscan el acercamiento al desgobierno cubano y no a su pueblo, porque en términos prácticos sólo les importan las inversiones económicas en Cuba, incluso como una especie de fondos buitre, que poco a poco van capitalizando parte del archipiélago y dejando a un lado, en la pobreza, al pueblo cubano. El caso más actual e impune es la venta de “Cayo largo del Sur” al grupo hotelero canadiense “Blue Diamond” efectivo en julio de 2022, y sin las más mínimas condicionantes del gobierno “democrático” del primer ministro de Canadá Justin Trudeau para garantizar el apego al respeto de los DD.HH. del pueblo cubano, que en su inmensa mayoría desconoce hasta la geografía de ese cayo nacional destinado a quienes pueden pagar con USD. Es significativo recordar que, con anterioridad, esa isla ya había sido objeto de canje económico. El dictador Fidel Hipólito Castro Ruz la cedió al criminal de lesa humanidad Erich Honecker, dictador de la exrepública Democrática Alemana en 1972, quien la renombró como Ernst Thälmann en honor al político comunista, y en compensación el dictador antillano recibió el 6% de la cuota mundial del azúcar refinado, que hasta ese entonces correspondía a la empresa estatal de la RDA Nordsternzucker VEB Trobi.

  Partidos políticos españoles también han estado a la caza de disidentes cubanos, en particular algunos forrados con vestimenta de intelectual, para convertirlos en “zanjoneros” devenidos en opositores, que puedan negociar el cambio político inevitable dentro del archipiélago cárcel ya sea por la muerte biológica de la gerontocracia de los Castro Ruz, como por las ansias de libertad que, cada vez más, se apoderan y empoderan al pueblo cubano, dentro como fuera. El gran problema de estos “caza talentos” es que aún no han comprendido la idiosincrasia del pueblo cubano que, a pesar de su desmejora en todos los sentidos, no cree en líderes prefabricados y mucho menos cuando son falsarios e impuestos desde territorios foráneos. Peor aún, es que estos “caza talentos” buscan defender a toda costa las inversiones españolas que han blindado al desgobierno cubano no sólo de dinero sino de una apócrifa reputación, primero ante los países europeos y después, ante la unión de éstos y su parlamento en la unión. Es por ello, que semejantes “negociadores políticos” han quedado perplejos al ver como tantos cubanos de a pie exigimos al Parlamento Europeo el cese del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con el desgobierno cubano y la implementación real de un embargo económico al desgobierno cubano y no a nosotros, los cubanos de a pie. Y es lógico que no ganemos a la primera, porque eurodiputados socialistas y comunistas, como la entonces vicepresidenta Eva Kaili y otros que, se reconocen como de “izquierda”, responden más a sus propios bolsillos que al compromiso de seguridad y respeto de los DD.HH. de la gente común, pero con más vergüenza y dignidad que éstos, porque doblan el lomo cada día para sustentar a sus familias de trabajadores y no para lucrar desde posiciones de poder como esos corruptos de cuello blanco.

  El tema de la deuda externa, así como las expropiaciones forzadas, son dos aristas manipuladas que el desgobierno cubano ha manejado para amedrentar al pueblo sobre las consecuencias de un futuro sin la “robolución” ideada e implementada por Fidel Hipólito Castro Ruz. Ambos temas también son centros de atención para los “inversionistas” extranjeros en los que vuelven a destacar compañías españolas y canadienses a las que el respeto a los DD.HH. y los de la naturaleza en Cuba les han importado un bledo. Y es tan simple como reconocer el carácter de dictadura militar de la “robolución” cubana desde enero de 1959, que bajo las órdenes del psicópata y ególatra de Fidel Hipólito Castro Ruz expropió de forma forzada y, en la mayoría de los casos, sin ningún tipo de compensación que no fuera el “permiso” para salir del territorio nacional a los dueños de inmuebles, con el supuesto de erradicar la propiedad privada en la nueva nación socialista y en beneficio del proletariado cubano. Somos la inmensa mayoría de los cubanos, testimonios vivientes de como ha repercutido tal erradicación: con crisis alimentaria, salud, vivienda; así como una educación adoctrinada que comenzaba a los seis años con el oprobioso lema matutino “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. Por consiguiente, es muy fácil fundamentar que todos los créditos solicitados por la autocracia de los Castro Ruz, sin consentimiento del pueblo cubano, no fueron empleados para el bienestar del pueblo cubano sino para someterlo aún más dentro de un sistema de neo-esclavismo, extinguiendo a los rebrotes de sociedad civil con las armas y penalizaciones extremas. Sin embargo, las cuentas privadas de esta autocracia y sus testaferros cubanos y compañías inversionistas extranjeras sí se han beneficiado de esos créditos, por lo que pueden ser reconocidos como deudas repugnantes u odiosas, a pagar por esos sátrapas con la bien planeada complicidad de los empresarios e instituciones foráneas. Es por ello que la exAlta Representante de la Unión Europea para asuntos Exteriores y Política de Seguridad Federica Mogherini se empeñó por que se aceptara su definición insulsa del gobierno cubano frente a la UE como “democracia de partido único”. Camino que sigue transitando su sucesor en el cargo, pensando quizá en recuperar algunos de los impagos para las empresas españolas, principal socio europeo con la dictadura militar cubana, ya sea en el estado fallido que es la Cuba actual o en la inevitable Cuba democrática que reconquistará el carácter de república.

  Sobre las expropiaciones forzosas sin debida compensación no me voy a remitir a la innumerable cantidad de casos, que hicieron endémica la corrupción estatal porque no había forma alguna de comprar y vender casas en Cuba desde 1961 hasta el 19 de noviembre de 2011 (¡ca. 50 años!), en lo que la población cubana prácticamente se duplicó a pesar del éxodo imparable de cubanos, que en la actualidad se suceden los récords de emigrantes entre los días de arribo fundamentalmente a los EE.UU. Acaba de aprobarse la “Ley de Expropiación por Razones de Utilidad Pública o Interés Social” (14 de diciembre de 2022), que vienen a complementar el marco legal por el cual se hicieron la mayoría de las expropiaciones de propiedades privadas en las tres primeras décadas de la “robolución”. Ahora, el dueto Castro/ Canel tiene los fueros para ir por los inmuebles de todo aquel ciudadano cubano que ose rebelarse o simplemente disentir ante la ignominiosa forma de gobernanza que ha dejado en la precariedad y el abandonado a las familias de los cubanos de a pie. Ya se harán eco de estos otros atropellos los europarlamentarios y congresistas americanos. Quizá sea la gota que colme la copa de abusos y falta de libertades de las que quizá inconscientemente han sido cómplices de la autocracia Castro Ruz.

  Queda muy claro a los cubanos de a pie, renacidos en sociedad civil, que la reinstauración del carácter de república en una Cuba futura no debe estar sujeta a ninguna negociación con el aún “actual” régimen dictatorial, militar y mafioso, que por demás el pueblo no votó en sufragio electoral porque ese derecho fue abolido desde 1959 en la nación caribeña. Para los cubanos de a pie, la libertad de Cuba es una necesidad para la subsistencia individual y por eso vamos por ella. Tampoco representa un problema ideológico de “izquierdas” o “derechas”, pero estamos conscientes que los comunistas testaferros y esbirros de la familia Castro Ruz, han destruido a la nación cubana, desde la familia hasta la naturaleza del archipiélago, pasando por la infraestructura de cualquier tipo heredada en tiempos de la República. Es por ello que, en muchos cubanos de a pie cada vez prende más el concepto de una república con democracia directa donde quepamos todos, pero donde se comience con el peso de la justicia imparcial, poder y condición que fueron abolidos desde 1959.

  Todavía más evidente ha sido el carácter autoritario y deshumanizado del desgobierno cubano, cuando en nombre del pueblo de Cuba, ha apoyado abiertamente la invasión militar rusa y genocidio del pueblo ucraniano, camuflada de “operación militar especial”, no sólo con armas sino con el terror fundado en las torturas bárbaras, el crudo invierno, el hambre, y la sed al estilo del “Holodomor”, que devastó entre 1932 y el 33 al territorio ucraniano como “colonia” de la violadora máxima de derechos humanos  conocida entonces como “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”, aún con derecho al “veto” en Naciones Unidas. Raúl Modesto Castro Ruz y su designado como “presidente de la República de Cuba” Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez han dejado patente su apoyo irrestricto al exagente de la KGB rusa y actual dictador Vladimir Vladimirovich Putin lo mismo en la ONU, que en los suelos nacionales que estos autócratas tiñen de sangre derramada de los miembros de sus sociedades civiles que pujan por la libertad. Como buenos cleptócratas sólo les importan el mejor postor que les mantenga las panzas llenas como cerdos de “Eric A. Blair’s Animal Farm” en lo que la población de cubanos, sus súbditos, languidecen por hambre y enfermedades evitables y tratables con los adelantos de la medicina actual como las enfermedades carenciales por déficit alimentario del tipo neuritis óptica y periféricas que conllevan a trastornos motores; enfermedades parasitarias intestinales causadas por endoparásitos; enfermedades crónicas no transmisibles y fácilmente controlables por la atención médica primaria como las endocrino metabólicas de tipo diabetes mellitus, cardiovasculares y del aparato circulatorio del tipo de hipertensión arterial, trastornos renales que desembocan en insuficiencia homónima, trastornos de salud mental como los mayores de demencias, esquizofrenias y trastornos bipolares que han disparado las tasas de suicidios, y homicidios por riesgo heteroagresivo, diversos tipos de cáncer y en particular la mayoría de mamas;  enfermedades crónicas transmisibles como las asociadas a la insalubridad del tipo dermatológicas específicamente escabiosis, hepatitis A, cólera, malaria ya naturalizada, y la tuberculosis, u otras formas de transmisión como las hepatitis B y C, el VIH y más reciente el Covid-19; y enfermedades agudas transmisibles como el dengue hemorrágico, que aún sin vacunación ni tratamiento eficaz sí tiene prevención epidemiológica, controlando al mosquito como vector.

  En el caso de la Covid-19, amerita hacer un particular que demuestra fehacientemente que al dueto dictatorial Castro/ Canel sólo le importa los beneficios económicos para garantizar la “inmortalidad cacareada” de la “robolución cubana” a expensas de cualquier destino de sus vasallos a los que nos refieren eufemísticamente como “pueblo cubano”. Fue el desgobierno cubano quien irresponsablemente:

  1. dejó abiertas las puertas cubanas para la entrada de turistas extranjeros (sin el uso obligatorio de nasobuco), de cualquier parte del mundo y potencial hospedero del coronavirus como en efecto sucedió con el primer caso reportado el 11 de marzo del 2020, dejando correr en todas las plataformas, que promocionaban a Cuba como destino turístico, mensajes esencialmente falsos como que el coronavirus literalmente “moría”, es decir se inactivaba, a la temperatura del clima “tropical” en el archipiélago, despreciando negligentemente la condición de insularidad del país como barrera geográfica a la transmisión del coronavirus.
  2. difundió mediante campaña mediática que Cuba poseía un tratamiento eficaz para curar la enfermedad Covid-19, así como toda la infraestructura médica necesaria para asistir a los pacientes, manifiesto de forma burda en la venta falaz de interferón alfa 2b para ayudar a los “pobres sudafricanos” a través del ministerio de defensa de ese país por un monto de 17,7 millones de USD. Proceso de corrupción aún en investigación por Sudáfrica, entre tantos otros incluso en Europa (Italia y Andorra).
  3. prohibió usar nasobuco en las escuelas de enseñanzas primaria y secundaria, así como universitaria, donde destaca la proscripción autoritaria de la profesora de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín y directora del hospital pediátrico de esa provincia cubana, la “Dra.” Galina Galverán, quien ordenó a un estudiante del claustro quitarse el nasobuco o de lo contrario, como medida de coacción, salir del auditorio universitario para recibir sanción en el rectorado de dicha universidad el 19 de marzo de 2020. Obviamente, cuando la Covid-19 se naturalizó como epidemia dentro del archipiélago, el propio desgobierno ordenó tardíamente el uso obligatorio del nasobuco en todas las áreas públicas, que por cierto, la mayoría de la población debió fabricarlos con sus propios materiales inapropiados para contener la infectación.
  4. Ocultó las estadísticas de infectados y muertes por Covid-19, reportando en agosto de 2022 tan sólo la muerte de 8’529 pacientes por coronavirus en lugar de 62’000, lo cual ubica al país entre los 20 con mayores cifras de muertes por la pandemia según “The Economist”.

  Contrariamente, los cubanos de a pie y como miembros de esa sociedad civil, si algo pedimos al “universo” es que cese la confabulación económica de los gobiernos de países democráticos con el desgobierno de Cuba, que lo único que ha acarreado al maltrecho pueblo cubano es la separación de las familias, la agudización de las diferencias sociales entre unos pocos testaferros del régimen camuflados como “emprendedores”, y la extinción desde las libertades individuales hasta el poder de las instituciones cívicas que tanto se defienden en Europa, EE.UU. y Canadá. Los cubanos de a pie estamos muy inspirados en que el mundo occidental debe actuar como lo hizo ante el “apartheid”, sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia, en vigor justo hasta 1992, cuando el sistema cubano se tambaleó hasta que pudo parasitar a Venezuela y dejarla literalmente tinta en sangre de sus ciudadanos cívicos como había hecho tempranamente con los suyos en las tres primeras décadas de la “robolución castrista”, más que en una brutal pobreza. Todavía los cubanos, y muchos ciudadanos honestos del mundo, esperamos las conclusiones del Tribunal Penal Internacional sobre los crímenes de lesa humanidad por los que ha sido denunciado el dictador venezolano formado en Cuba Nicolás Maduro Moros, y de los que han integrado parte de los cuerpos represivos venezolanos como las avispas negras cubanas o máquinas en serie para matar, así como asesores del Ministerio del Interior de Cuba y el propio desgobierno de los Castro/ Canel.

  Sólo un aislamiento económico y político, de conjunto con una intervención humanitaria, pondrán fin acelerado al régimen cubano de “Apartheid” y evitará más derramamiento de sangre en las calles cubanas como en los mares y selvas por las que ha emigrado o intentado hacerlo un cuarto de millón de cubanos en el presente año, sin contar a una diáspora de más de 3 millones en disímiles lugares del planeta de los cuales muchos desean regresar a sus casas y no pueden por abusivas restricciones del régimen dictatorial de La Habana. Queda a la conciencia de los eurodiputados y congresistas americanos este llamado a la libertad o la liberación del pueblo cubano, que aún no se cansa de decir o escribir ¡Patria y Vida!, en lugar del irracional eslogan del autócrata de Fidel Hipólito Castro Ruz ¡Patria o Muerte!

Análisis encuentro vía: La familia Pérez
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