¿Y POR QUÉ TENGO YO QUE PERMANECER CALLADO?

Por: Lcdo. Adalberto R Mesa Duarte

 

Exactamente este 06 de julio, pero del año 2016, hacen dos años ya, en que la mentira, la manipulación, el rencor y el odio político de los gobiernos de la República del Ecuador con Rafael Correa y de la República de Cuba, con Raúl Castro, pusieron fin, y de un solo golpe, al respeto por el principio de la Ciudadanía Universal, cometiendo de forma consensuada una serie de actos que se constituyen y tipifican como Crímenes de Lesa Humanidad conforme al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, en contra de civiles de nacionalidad cubana.

Estos hechos en su conjunto, cuyos gobiernos y prensa oficial, han sometido al más absoluto silencio, poseen una característica especial: ¡Sencillamente, no prescriben en el tiempo! Por lo tanto, son perseguibles en todo momento y más allá de las fronteras en que se originaron.

Aquella, fue una madrugada realmente muy fría, pernoctábamos a la intemperie en el Parque “El Arbolito” de la ciudad de Quito, en la República del Ecuador, alrededor de mil quinientos ciudadanos cubanos, en un campamento improvisado, la mayoría cobijados en tiendas de campaña, el resto, recostados bajo los arbustos del lugar, únicamente protegidos con sus abrigos y alguna que otra frazada para mal dormir. Lo más triste de aquel cuadro, pero a la vez, lo más digno, era que los cubanos, hombres, mujeres, ancianos y niños, aunque abandonados a la suerte, nos encontrábamos muy unidos en torno a un fin común: Lograr un canal humanitario, que nos facilitase sin contratiempos una llegada segura con nuestras familias a los Estados Unidos de Norteamérica, el único país que durante décadas acoge a quienes deciden escapar del totalitario, absurdo, sangriento y obsoleto sistema socialista implantado en Cuba por Fidel y Raúl Castro.

Debo significar, que para estar en ese lugar, contábamos con el permiso de la Alcaldía de la ciudad. Dicha autorización tenía que ser prorrogada cada ocho (8) días, y no había expirado aún el primer plazo, pues allí, solo llevábamos seis (6) días.

El reloj marcaba las 02:45 horas, y como desde hacía más de veinticuatro horas, se nos había retirado la protección policial, resultaba muy evidente e inminente una agresión por parte del gobierno del Ecuador a los que allí nos encontrábamos. Todos estábamos preparados y organizados para no ser sorprendidos y reprimidos, como había ocurrido en el plantón que días antes habíamos organizado frente a la embajada de México.

Así las cosas y a la hora mencionada, al escucharse el grito de: ¡Antimotín! Despertamos, hubo quien intentó correr, pero la mayoría permanecimos agrupados en el borde exterior del grupo para proteger a las mujeres, a los niños y a los ancianos. De todas formas, no había la más mínima posibilidad de escapar de aquellos más de dos mil enfurecidos y especializados efectivos policiales. Todos ellos, fuertemente equipados con armamento letal,  y que prácticamente de inmediato rodearon todo el campamento. Allí, no hubo resistencia (era algo racionalmente impensable), no obstante, la desmedida violencia en el actuar policial, denotaba que habían sido preparados previamente para una fuerte reacción por parte de los sitiados. Esto último, se pudo corroborar posteriormente con los comentarios de algunos de esos mismos oficiales que manifestaron desacuerdo con lo que se les había ordenado, en contradicción a lo que estaban observando en el lugar de los sucesos.

A medida que las fuerzas policiales tomaron el control absoluto de todos nuestros movimientos, se nos identificó y comprobó en los registros migratorios. De los mil y tantos que físicamente estábamos en ese momento, fueron separando a los que presentaban dificultades documentales, o sea, los que eran considerados irregulares. Estos fueron conducidos de forma violenta y fuertemente restringidos hasta la Unidad de Flagrancias, aquí sumaron 163 detenidos, hombres, mujeres (algunas embarazadas) y ancianos, e incluyendo a 4 niños en edades entre los dos y los doce años, dos de estos presentando signos de violencia en sus cuerpos, son introducidos en el sótano de este lugar todos juntos, sin agua, sin alimentos y sin servicios sanitarios, al resto, se nos dejó en libertad en el mismo parque “El Arbolito” desde donde todos fuimos en masa para las áreas exteriores del lugar en el que se hallaban presos nuestros compatriotas.

Ya al amanecer de ese día,  bien temprano en la mañana, a la Unidad de Flagrancias  de Quito, arriban fuertemente protegidos, los funcionarios de la Sección Consular de la Embajada de la República de Cuba, para la coordinación documental, de lo que al final  y días más tarde se constituiría en UNA EXPULSIÓN COLECTIVA DE CIUDADANOS CUBANOS DE UN PAÍS LATINOAMERICANO, POR SU CONDICIÓN NACIONAL Y POLÍTICA.

Desde el principio, el accionar de los funcionarios de la sede diplomática cubana, resultó contradictorio con las normas del Derecho Internacional y con algunas de las Funciones Básicas de los Consulados, pues un consulado es una dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de un país, y están (entre otras muchas funciones) para asesorar y asistir a los compatriotas que se encuentren en el extranjero;  para prestar asistencia y ayuda financiera a los compatriotas indigentes o en otra situación de emergencia y para el cuidado de los compatriotas detenidos o encarcelados, además, de la vigilancia en cuanto a la legitimidad de los procedimientos judiciales.

Es importante tener claro, que para ejecutar cualquier acción por parte del gobierno de un país en contra de colectivos de ciudadanos extranjeros, se deben contar al menos, con la anuencia del gobierno de los nacionales implicados, y que siempre son intercambiadas notas, comunicaciones, consultas etc., por lo tanto, se puede afirmar, que todo lo acontecido fue del conocimiento y la aprobación total del gobierno de la República de Cuba, encabezado por el dictador Raúl Castro, sin el consentimiento del cual, no se mueve absolutamente nada, pero absolutamente nada en muchos países de Latinoamérica.

Como resultado de todos los hechos anteriormente narrados, se comenzaron a realizar en contra del colectivo de ciudadanos cubanos violentamente detenidos, vistas orales en las que de forma mecánica y expedita, sus captores buscaron a toda costa que se emitieran órdenes de deportación por parte de los magistrados para todos.  Este objetivo no se cumplió, PUES AL MENOS 44 CUBANOS TUVIERON ORDEN JUDICIAL DE LIBERTAD dictada por los jueces, OTROS YA TENÍAN SOLICITADO ASILO POLÍTICO, y deportar a un solicitante de refugio es absolutamente contrario al derecho internacional, y en todo caso no se los podía devolver a Cuba, que es el país donde su vida e integridad corren peligro, además, de que AL RESTO NO SE LES PERMITIÓ LA OPORTUNIDAD PROCESAL DE APELACIÓN A SU ORDEN DE DEPORTACIÓN. Por tanto, se hizo evidente que no se respetó el debido proceso judicial y los derechos humanos de los ciudadanos cubanos expulsados.

Hoy día la prensa oficialista cubana y del mundo, está haciendo un boom mediático con las separaciones familiares que ciertamente  está cometiendo de forma desmedida la administración de los Estados Unidos de Norteamérica con los migrantes que ingresan de forma ilegal a ese país, sin embargo, de los hechos acaecidos en 2016 en el Ecuador, y con la venia del Gobierno de Raúl Castro, esa misma prensa y esos gobiernos hipócritas y criminales nada esgrimen.

  • Hubo casos de separación de esposos, padres e hijos, e incluso padres cubanos de hijos ecuatorianos y parejas en unión libre”. Ejemplo más dramático: / El matrimonio de Jorge Contreras Campos y Judith Laza Rivero, la esposa es deportada en el primer grupo de cubanos el 09/07/2016,  dos días después 11/07/2016 le deportan a él. Su hija Yenli de las Mercedes Contreras Laza de dieciséis años queda sola en el Ecuador, a merced de la comunidad cubana que reunió el dinero para enviarla dos meses después a Cuba de vuelta con sus padres.
  • Los cuatro niños permanecieron encerrados en celdas junto a sus padres por más de cuarenta y ocho (48) horas.
  • Hubo casos de cubanos que fueron al hospital a tratar sus lesiones y a obtener los correspondientes certificados  médicos- legales, documento que les fue negado, PUES SE LES CONTESTÓ QUE ESTABA PROHIBIDO DAR CERTIFICADO MÉDICO A LOS CUBANOS.
  • En una rueda de prensa televisada a todo el país, en la sede del Colegio de Abogados de Quito, la mañana del 12 de julio de 2016, el eminente abogado y profesor Juan Pablo Albán, el Licenciado Francisco Hurtado y el presidente del Gremio de Juristas, Ramiro García, reiteraron su postura, según la cual no fue realizado un proceso de deportación de indocumentados, sino una EXPULSIÓN MASIVA DE EXTRANJEROS, prohibida por la Constitución y las Normas del Derecho Internacional.

El propio Juan Pablo Albán insistió: …no es deportación, ¡es una expulsión colectiva! La deportación es una institución jurídica del derecho migratorio. Los cubanos en Ecuador no fueron deportados, fueron expulsados. La expulsión se configura cuando ocurre de manera colectiva y no individual, y se cataloga como Crimen de Lesa Humanidad por el Estatuto de Roma, concluye.

 

¿Por qué es un Crimen de Lesa Humanidad?

  • Primero: Es un ataque “generalizado”, en tanto alcanza a un gran número de víctimas.
  • Segundo: Es un ataque contra población civil en razón de una condición personal, que es su origen nacional e ideología política.
  • Tercero: Es un ataque que se concreta en un acto inhumano: Cazarlos, cercarlos y capturarlos de forma violenta, enjuiciarlos sin garantías procesales y enviarlos de vuelta a un país donde temen fundadamente que serán perseguidos, controlados, marginados y/o reprimidos.

 

De mi consideración:

 

Si ambos gobiernos son irremediablemente responsables, y los hechos se ajustan a la más absoluta verdad… ¿POR QUÉ LA COMUNIDAD INTERNACIONAL AÚN PERMANECE EN SILENCIO?…

 

Al final me pregunto: … ¿Y POR QUÉ TENGO YO QUE PERMANECER CALLADO?

 

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Redacción Somos+

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